De la autoexigencia al ritmo: Por que cambie Montessori por Waldorf y la razón de no usar pantallas

Publicado el 2 de septiembre de 2026, 15:58

Te abrazo, yo también estuve ahí. Hola! Te saludo con un fuerte abrazo, si estas por aqui quiere decir que ya leiste  ¿Quien soy? y el capítulo #1 Continuemos...

En mi caso, la historia inició desde que mi hijo era un bebe. Comencé a leer, a investigar y a escuchar sobre diferentes pedagogías, y el método Montessori resonó muchísimo conmigo en ese momento. Con toda la ilusión del mundo, volqué mi pequeño apartamento al 100% para adaptarlo a esta metodología. Y no estaba mal del todo; al final le estaba dando un espacio propio y respetuoso a nuestro nuevo pequeño.

El inconveniente surgió cuando el método se convirtió en una autoexigencia desmedida. Me esforzaba continuamente, descuidado mis propias horas del sueño con tal de tener las actividades perfectas y listas en sus compartimentos, además de la organización total del apartamento desde la noche anterior o antes de que mi familia despertara.

Suspiro, pasaron casi dos años y note que mi hijo era sumamente autónomo; tenía habilidades grandiosas y hacía sus cosas con una madurez asombrosa. Las personas a mi alrededor me decían constantemente ! Wow, es muy pequeño y inteligente! qué gran trabajo estás haciendo. sin embargo detrás de ese éxito aparente un día me detuve y me pregunté ¿Esto es lo que realmente quiero para él y para mi? ¿Dónde está quedando nuestra conexión profunda entre nosotros? 

En ese instante, mi mente me transportó al futuro. Me visualicé con él a sus 10 años, imaginándome con distancia ” No me digas nada, mamá, yo ya lo sé” . Sentí un frío en el corazón. Por supuesto, no quiere decir que ahora que tiene 6 años no me lo diga a veces; de hecho ya me dice “Mami, yo lo sé”. pero entendí que la prisa por hacerlo independiente nos estaba costando la cercanía y supe que el camino tenía que ser diferente.

Entonces comenzó mi nueva búsqueda. En el camino encontré a Yvonne Laborda, una de mis referentes favoritas, madre de tres hijos homeschoolers. Con ella realicé tres cursos profundos, y uno de ellos, enfocado en cómo desescolarizar nuestras mentes, me abrió los ojos por completo. Comencé a ser consciente de que estaba convirtiendo mi hogar en un colegio. Solo que, en la estructura de mi apartamento, yo era la profesora, la tutora, la que preparaba y servía la comida, y adicionalmente la que limpiaba todo !Uf! qué carga tan pesada.

Así inició un nuevo camino, pero me tope con un gran dilema: ¿Que iba hacer con mi propia personalidad? Yo requiero estructura; Soy una hermosa colérica, llena de energía muy creativa. Sabía que no podía simplemente soltar todo al vacío; necesitaba un plan estructurado para dejar atrás la rigidez anterior o ir la transformando poco a poco.

Una mañana navegando por redes sociales, me topé con una chica argentina - imposible de olvidar - que compartía algo acerca del método Waldorf. Le pregunté con curiosidad y ella, de manera sumamente amable, me envió varios libros en PDF (los cuales, por supuesto, imprimi todos). y me incluyo en un grupo de apoyo de esta pedagogía. Yo iba leyendo e investigando y poco a poco sentía como mi alma se iba identificando con aquello que tanto deseaba. Dios siempre sabe guiarnos y ponernos las personas correctas en el momento exacto, desde que estemos abiertos y receptivos.

Ahí estaba yo un día: saturada, frustrada, y al límite, cuando decidí levantar la mano y escribir en el grupo Waldorf pidiendo un consejo. Minutos después, por mensaje privado, me escribió una mujer Mexicana que hoy en día es mi gran amiga, la señora Minerva. Ella no solo apareció con las palabras y la guía que yo necesitaba para, por fin, lograr integrar el cambio. Minerva no solo educa a sus cuatro hijos en casa, sino que vive la filosofía Waldorf en su día a día. Con su apoyo comenzó nuestra transformación total: llegó el cambio de ritmo, la armonía, la pausa, el arte de aprender a fluir sin soltar. Entendí, desde el corazón, la importancia abierta al cambio y de ser una verdadera guía para mi hijo Connor a través de la conexión.

Con este cambio todo volvió a cobrar sentido para mi. Sigo utilizando el orden y la estructura que tanto le gusta a mi personalidad, pero ahora lo hago desde un lugar completamente saludable, todo tiene su espacio y, cuando terminamos de usar algo, simplemente lo regresamos a su lugar.

Hoy en día, nuestras mañanas son de conexión pura a través de la lectura, el juego libre, las rimas, las canciones y el contacto directo con la naturaleza. Nos enfocamos en fortalecer el vínculo amoroso,mucho más que solo en el “saber” o en el “hacer”.

Con respecto a las pantallas, la verdad es que nunca la hemos utilizado, Desde que estaba soltera y no tenía hijos, me preguntaba con curiosidad por qué tantos adultos les daban pantallas a los niños si, al final, cuando se las quitaban, ellos terminaban llorando aun mas. Ser consciente desde la raíz es lo que me ha ayudado a criar de una manera perfectamente imperfecta, pero excelente sin pantallas.

Mi hijo simplemente está presente, está incluido en todo. hace parte activa de nuestros ritmos y de nuestros hábitos. He descubierto que involucrarse en la vida real es la forma más hermosa y sencilla de apalancarse a nosotros mismos como padres para cambiar, sanar y mostrarles una mejor manera de hacer y decir las cosas.

¡Gracias por recorrer este pedazo de mi historia conmigo! Si hoy te sientes quemada por la autoexigencia o atrapada en la culpa digital, quiero recordarte que se vale levantar la mano. 

¿Conversamos abajo en los comentarios? Cuéntame cual es el mayor reto que enfrentas hoy para conectar con tus hijos desde la calma.

Si quieres descubrir cómo logré que la tecnología no entrara a mi hogar y sustituirla por la vida real… dejame tu correo abajo y suscríbete al Blog para recibir el siguiente capítulo #3 antes que nadie.

Continuará…

Te leo con todo mi cariño y atención en los comentarios!

Te abraza, Cata Forero!